¿Es fácil ser emprendedor en España?

Todos sabemos que la economía de un estado esta marcada en gran medida por su tejido empresarial, es decir, las empresas que allí realizan sus funciones, teniendo en cuenta el número y la estructura de éstas. Su importancia radica, desde una visión que por resumida espero que no caiga en lo simplista, en que son el principal foco de creación de empleo con que cuenta cada país (90% de media en los países desarrollados, según el Banco Mundial), además de las prestadoras de servicios por excelencia.

Por esta posición privilegiada en el mundo de la economía, son objeto de estudio constante por esta ciencia social. Entre los posibles factores a analizar, vamos a dedicarnos hoy a uno que depende de los estados donde la sociedad busca establecerse y funcionar. Un elemento que nos habla del estilo de las políticas económicas de un país, siempre relacionado con el grado de desarrollo de su economía y en muchas ocasiones con su tradición histórica (ese eterno debate entre liberalismo e intervencionismo).

Sin mayores presentaciones, el objetivo de esta entrada es dar una idea sobre la facilidad para la inversión privada empresarial en España y especular respecto a su relación con la actual situación económica y la estructura del tejido empresarial nacional. Nuestra fuente básica de información va a ser el informe Doing Business 2013, elaborado por el Banco Mundial (en pocas semanas podrá encontrarse una descripción detallada sobre la historia y la forma de desarrollar este informe en la emergente enciclopedia abierta de empresa y economía, Descuadrando).

Este dossier, publicado cada año desde 2004, estudia las regulaciones que afectan a las sociedades en cada estado, centrando su atención en las Pequeñas y Medianas Empresas. Se acude a diez magnitudes diferentes, estudiadas pormenorizadamente para cada estado (185 en 2013), con puntuaciones para cada una de ellas, que desembocan en una clasificación general. Como podemos ver, en este periodo España está en la posición 44, a la que llega por alguna de las características que ahora desgranaremos.

Clasificación España en el ranking general

Extracto de la clasificación, España y los países que la rodean (elaboración propia).

Es buen momento para comentar lo que parece obvio, pero puede no serlo tanto: este informe no marca una clasificación absoluta e indiscutible sobre estas cuestiones. Los criterios son elegidos por el Banco Mundial (tendencia liberal), dejando fuera otros muchos, además de lo discutible de las ponderaciones de cada criterio (el tiempo y trámites empleados en obtener un permiso pueden ser incómodos, pero otorgar mayor seguridad jurídica). Pero en general nos parece una vía adecuada y aconsejable para estudiar la situación general de un estado.

Como primera magnitud, una de las más destacadas, que hunde a nuestro país inmisericordemente, está la facilidad para iniciar un negocio, según el número de procedimientos exigidos, el coste respecto a la renta media por habitante y el capital mínimo exigido en relación a esa misma renta media.

La tan temida y comentada burocracia española hace su aparición, situando al país en este aspecto por debajo de estados aparentemente menos desarrollados como Namibia (circunstancia aprovechada por muchos medios para convertir esto en el titular y centro de la noticia, dejando en segundo plano el resto del informe, sensacionalismo al poder).

La clásica lucha contra la burocracia, no descartamos que se basara en el caso español… créditos a Goscinny y Uderzo.

Existe conciencia social sobre este problema, pero los pasos para resolverlo siguen un ritmo tristemente bajo e inefectivo. Cabe decir, además, que una mayor sencillez en este sentido sería una buena vía para aumentar el ritmo de inversión, algo tremendamente necesario en los tiempos económicamente turbulentos que vivimos. Pese a todo, en el año 2012 aumentó el porcentaje de sociedades creadas en España (unipersonales en su mayoría), lo que demuestra que pese a las dificultades, las necesidades (si encontrar empleo es misión imposible, ¿por qué no iniciar algo propio?) y el espíritu emprendedor pesan mucho.

Acudiendo ahora al punto opuesto, es decir, un apartado destacado positivamente de nuestro sistema, buenos resultados basados en un buen ratio de recuperación de lo adeudado por la sociedad de 76,5 céntimos por dólar, mayor que la media de los países la OCDE (70,6 céntimos). La explicación esta en un sistema bastante desarrollado de derecho concursal, en el que se busca la pervivencia de la empresa para que pueda afrontar estas obligaciones, apostando de forma común por la ampliación de los plazos de pago para facilitar estos objetivos.

Citando alguna magnitud más, España también recibe golpes en cuanto a la protección de los inversores, por el desamparo en muchas ocasiones de los accionistas minoritarios (posición 100), pero destaca por el menor pago de impuestos por parte de la sociedad respecto a la media de países de la OCDE (posición 34).

Regulación ideal

World Bank. 2013. Doing Business 2013: Smarter Regulations for Small and Medium-Size Enterprises. Washington, DC: World Bank Group. DOI: 10.1596/978-0-8213-9615-5.License: Creative Commons Attribution CC BY 3.0

Características de la legislación ideal según el Banco Mundial.

En resumen, no encontramos nada que nos haga caer de la silla, España no destaca precisamente por la simplicidad y claridad de su legislación mercantil (código de comercio infinitamente revisado, pero nunca renovado del todo, normativa dispersa y trámites diferentes en cada comunidad autónoma no ayudan), ni por la eficiencia de su administración, y esto complica la posibilidad de invertir y emprender en España. Aún así, a la espera de evolución en este sentido (complicado teniendo en cuenta que no parece haber una voluntad política real para ello), debemos decir que es difícil, pero no imposible, como demuestra el hecho del buen número de empresas exitosas radicadas en nuestro territorio. Porque, al fin y al cabo, disfrutamos de una situación geográfica privilegiada, estabilidad social (pongamos esto entre comillas), un gran número de trabajadores cualificados (si no nos fugamos todos) y nichos de mercado de gran valor (el siempre destacado sector servicios, desde el turismo a la restauración, pasando por los servicios legales).